La historia de Sindur

La historia de Sindur

integración de la pura India a la moderna Barcelona

Adaptarse a lo diferente y desconocido no es fácil. Las culturas y las personas son moldeables y ambas cambian con el paso del tiempo. Pero, ¿en un mundo rápido y globalizado, cómo se desarrolla este baile de valores tan diversos para que el resultado de la mezcla sea real y profundo? Sindur, un restaurante indio en Barcelona, entendió desde sus inicios los pasos de la danza multicultural. Es por eso que merece la pena explicar la historia de cómo aterrizó en el Eixample este peculiar restaurante de cocina india.

La cocina de la India y el reflejo en Barcelona

Los fundadores de Sindur – de bagaje cultural tanto indio como barcelonés- veían en 2004 la oportunidad de mostrar a Barcelona los pilares que sujetan a la gastronomía india: calidad, ambiente y servicio. El espejo del momento no reflejaba al ausente Dorian Grey, pero la voluntad del proyecto despertaba una pizca de esperanza para rellenar ese vacío.

La ilusión de querer enseñar y acercar la cocina india en un entorno moderno, hizo emprender a los fundadores en un largo viaje de inspiración y acción por la tierra natal del proyecto. Y qué viaje…

Empezó la ruta por el extremo este, en Calcuta, la ciudad de la alegría. Allí tuvo lugar el proceso de selección de los chefs, expertos en cocina nacional. Meses más tarde los seleccionados dejarían la India para volar hacia Barcelona. El viaje de los fundadores siguió por el estado de Rajastán, donde se eligió el mobiliario; moderno a la vez que folklórico pero no cargado.  En la norteña Nueva Delhi se adquirieron los utensilios y materiales indispensables para tratar con respeto y profesionalidad a la cocina india. Un ejemplo es el tradicional horno de barro Tandoor, elegido delicadamente con el consejo de los chefs contratados. Para finalizar, los fundadores regresaron a Calcuta para pulir los últimos detalles del proyecto y cerrar el círculo del viaje antes de volver a la sede del proyecto. Sindur iba cogiendo forma.

Con los pilares de la gastronomía india y la ilusión que afloraba del proyecto barcelonés, se regresó para poner en marcha las piezas e ideas surgidas del viaje. Se estudiaron los platos para conservar la esencia india a la vez que se adaptó el picante para el paladar occidental.  En tanto que servicio —muy importante a nivel cultural en la India— se instruyó al personal con los métodos de atención adecuados a la tradición: cortesía, eficiencia y amistad.

Después de este largo viaje, en mayo de 2005 el restaurante abrió las puertas.  A día de hoy, 13 años más tarde, Sindur no es un restaurante indio más en Barcelona. Sindur es ese bailarín que con su esfuerzo e ilusión ha reflejado la India en el espejo de la ciudad condal. Dorian Grey es mostrado ahora con apariencia de modernidad y tradición a la vez. Y su alma, es puramente India.